LUTEROS DEL SIGLO XXI
- 20 mar 2018
- 2 min de lectura

Erase una vez en un frío laboratorio dos diminutos ratones, uno más inteligente y perspicaz que el otro, cada noche se enfrentaban a la misma pregunta: ¿Qué vamos a hacer esta noche, Cerebro?, a lo que él responde: Lo mismo que hacemos todas las noches, Pinky, tratar de conquistar al mundo; y es que este tema de tratar de conquistar los corazones de las personas que están lejos de Dios para que conozcan una vida diferente es el que nos desvela, pues amamos dar a conocer las buenas nuevas pero en este afán de cumplir con esta tarea cometemos muchos errores.
Hace poco estuve visitando algunas iglesias juveniles y el factor común era que en la hora de la alabanza disfrutaban de la música, se rendían en la presencia de Dios ante cada canción pero al momento de escuchar la palabra y la enseñanza del pastor se desconectaban y esta situación se repite una y otra vez en la mayoría de iglesias de mi ciudad.
El punto es, cómo hacer para que realmente funcione una reunión de jóvenes y al ser más osados cómo hacer para que realmente ellos tengan una relación verdadera y diaria con Dios y que no solamente sea de buscarlo en la iglesia. Y es que, tristemente en el afán de convertir lo santo en lo común y por buscar estrategias para adherir a más personas las iglesias terminan convirtiéndose en un club social, en donde voy a conocer amigos que piensan como yo, en donde voy a mostrar mi pinta, que tengo y que no y se deja de lado lo que realmente importa.
Y no, aunque el título de este blog sea Luteros del siglo XXI nos hace falta mucho para llegar a lograr una revolución pero créanme la revolución empieza por cada uno de nosotros, entendiendo que esta generación es relacional que les importa ser escuchados y entendidos, que viven a mil por hora, que desde casa pueden ir a mil lugares del mundo con tan solo un clic, por eso pienso que para que una célula, reunión de jóvenes o como sea que lo llamen en tu iglesia funcione se necesita que las predicaciones sean cortas y concisas, que dentro de los servicios existan espacios donde se puedan oír sus opiniones sin ser señalados y donde se rompa el molde de alabanza, ofenda, predicación y ministración que por años pareciera que es el orden divino de hacer las cosas.
Si tienes algún otro punto de vista sobre este tema nos encantaría leer tu opinión pues la idea es que entre todos podamos construir y empezar hacer cosas diferentes para Dios sin dejar los principios que Él nos enseñó.








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